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Mitos de la Información Médica

Por el mundo dan vueltas muchas creencias respecto de la información, pero una buena parte de ellas no tiene bases sólidas.
Los amantes de las cifras sensacionalistas, alarmistas y agoreros, pregonan que la cantidad de información se duplica cada 5 años y que pronto lo hará en 2. Esto desespera a los profesionales que procuran estar a día para atender a sus pacientes de la mejor manera posible. Los médicos sabemos que la cantidad de información que se publica en el mundo es grande. Sin embargo, hay algunos detalles que se nos escapan porque no nos detenemos a pensar en ellos. Considerar a “la información” como un todo, constituye una falacia.

Solo una pequeña parte de lo que se publica nos sirve en la práctica para tomar decisiones. Esa es la verdadera información, la que nos sirve para actuar. El resto, son saberes académicos y datos no útiles en la práctica cotidiana. Una buena parte de la información que se publica desplaza, de alguna manera, a la información anterior, porque la deja obsoleta. Por lo tanto, es erróneo considerar a la información en forma acumulativa.
No toda la información disponible tiene la misma calidad. Lo que se publica es, en este sentido, muy variable. Algunos piensan que la mayoría es de mala calidad.
Por otro lado, decir que la información que se publica crece en forma exponencial constituye un mito sin fundamento, que se reitera a diestra y siniestra. En el año 2006, por dar un ejemplo, se publicaron en idioma inglés en los países centrales, alrededor de 8 millones de papers. Un crecimiento exponencial significaría que en 2 años o en 5, da lo mismo, se tendrían que publicar 64 millones de artículos, y en 4 años o en 10, deberían publicarse 512 millones de papers, lo cual resulta irrisorio.
Si tomamos en cuenta como referente a la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, vemos que la cantidad de artículos indexados en los últimos años ha crecido muy poco en realidad. Observe en la Figura 1 (elaboración propia) que la curva de tendencia es levemente creciente, tiene casi la forma de una meseta.

Con esto no queremos decir que el volumen de información no es un problema porque sí lo es, aunque tal vez no tanto como algunos creen. Lo que procuramos es encuadrarlo y evitar magnificarlo en forma innecesaria.

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