Asignaturas pendientes en la carrera de medicina

La formación de los profesionales tiene algunas falencias que obligan a repensar los programas de estudio. Entre estas carencias hay dos en las que el aporte que puede hacer el coaching  adquiere gran relevancia.
Una de estas asignaturas ausentes, increíblemente, en la formación de los médicos y otros profesionales de la salud es la Comunicación.  Las técnicas de coaching ayudan a generar en la consulta un espacio de confianza, imprescindible para empoderar a los pacientes y lograr buenos resultados de las intervenciones terapéuticas.  Entre otros beneficios que la medicina puede obtener del coaching, permite  ayudar a los pacientes a que generen sus propios objetivos, porque son los objetivos propios los que resultan motivadores y no los objetivos del médico.

La segunda carencia formativa de los profesionales de la salud asienta en el terreno emocional. El desarrollo de la inteligencia emocional, del manejo de emociones y de los estados ánimo, es imprescindible para  disfrutar de una buena calidad de vida. La inteligencia emocional ayuda a las personas a automotivarse, a sostener un tratamiento, a pasar a la acción. Y en este campo también el coaching tiene mucho para dar.
En los países desarrollados, el autocontrol y el manejo funcional de las propias emociones está siendo incluido poco a poco en las escuelas, desde que los niños son pequeños. Adquiere particular importancia en la adolescencia, periodo marcado por gran cantidad de cambios, en especial físicos.  La inteligencia emocional es de suma importancia en la adultez, sobre todo en un mundo competitivo y cambiante como el que vivimos, en el que cada vez resulta más necesario gestionar la propia marca personal, administrar el tiempo con efectividad y gestionar la propia carrera profesional.
Un profesional de la salud en la actualidad no solamente ignora cómo comunicarse con efectividad con sus pacientes sino que además ignora por completo cómo ayudarlos  emocionalmente  a mejorar su calidad de vida.  Es decir, la formación que reciben en la universidad es incompleta.
Las personas somos mucho más que arterias, sangre, corazón, pulmones, riñones, un sistema nervioso, uno endocrino, un aparato digestivo y otro locomotor. En este marco, el modelo médico debe ser repensado para que las futuras generaciones de profesionales puedan trabajar no solamente con el físico de la gente sino con toda la persona en su conjunto.

Comparte

Deja un comentario