Pequeñas decisiones

En la vida tomamos grandes decisiones y en ocasiones nos olvidamos de que son las pequeñas las que nos hacen sostenerlas. Un ejemplo.

Decido alcanzar mi peso ideal. Tengo un plan de alimentación equilibrada y bien balanceada; tengo un plan de ejercicios acordes a mis posibilidades. Hasta allí, todo bien. El tema es implementarlo. Elijo un día para comenzar y ahí estoy, comiendo lo indicado y practicando ejercicio. Me obligo a hacerlo porque tomé la decisión. Al segundo día, aun entusiasmada, continúo con el plan. Al tercer día me levanto y está nublado y… no tengo ganas de salir… Va, por un día que no salga a caminar, no pasa nada… Sigo con la dieta. Al cuarto día llueve… ni loca salgo si llueve… y cuando me quiero dar cuenta, mi plan se fue al diablo. Siempre hay una excusa a la mano para tomarla…